En los últimos años, hemos observado un creciente interés en prácticas de jardinería sostenible, como la creación de jardines de lluvia y la integración de tecnologías inteligentes para optimizar el riego y la salud del suelo. Estas tendencias no solo benefician al medio ambiente, sino que también podrían tener un impacto positivo en la salud pública. Por ejemplo, los jardines de lluvia ayudan a reducir la erosión del suelo y las inundaciones, lo que puede disminuir la propagación de enfermedades transmitidas por el agua. Además, el uso de tecnologías inteligentes en la jardinería puede promover la producción de alimentos más saludables y sostenibles. Como farmacéutica y entusiasta de la jardinería, me interesa explorar cómo estas prácticas pueden contribuir a una comunidad más saludable. ¿Qué opinan ustedes? ¿Han implementado alguna de estas tendencias en sus jardines? ¿Han notado beneficios en su bienestar o en el de su comunidad?